El Sistema 40  



Por su  transcendencia social y educativa, El Sistema es uno de los más importantes proyectos culturales de nuestros tiempos. En su 40 aniversario, me uno a la celebración de sus logros e ideales sublimados por el trabajo constante y paciente de su fundador José Antonio Abreu. Me siento muy orgulloso de poder ser parte de ese gran sueño de proyección hacia el futuro. ¡Felicidades! 

Because of its social and educational significance, El Sistema is one of the most important cultural projects of our time. On its 40th anniversary, I join the celebration of its achievements and ideals guided by the constant and patient work of its founder José Antonio Abreu. I feel very proud to be part of this great dream of growing better futures. Congratulations!

Music Among Friends / January 25  


I am pleased to share an upcoming musical performance in Tulsa, OK. 

Next Sunday, January 25, some of Tulsa’a most gifted instrumentalists will join members of Boston Avenue’s music program to perform a beautiful concert of chamber music at 5:00 p.m. The concert is free and open to the public.“This concert will feature  pieces that are quite intimate and expressive,” says Joel Panciera. In addition to two new vocal works by American composers, the concert will include solo concertos by J. S. Bach and Wolfgang Mozart. Jose Luis Hernandez-Estrada will be a featured soloist on the Mozart piano concerto.  The chamber group will also perform movements of Handel’s famous Water Music.  

The concert is free and open to the public.
Boston Avenue United Methodist Church
1301 S Boston Ave, Tulsa 74119 

 

New England Conservatory "Innovation Grant" 

I am happy to share that I am the recipient of the New England Conservatory's Sistema Fellows Resource Center Innovation Grant. This grant will allow me to pursue advance studies through the Harvard Graduate School of Education professional program "Leading Change in Education Systems." The committee stated their support in helping me "pursue learning of personal interest that will also contribute to the growth and thinking of the rest of the field." 

The Messiah at Boston Avenue  

I recently had the opportunity to conduct in a performance of Handel's masterpiece "Messiah" during the Advent Season at the Boston Avenue Church in Tulsa. It was a concert full of joy, warmth, and beauty. And a wonderful testament to the idea that music can bring people together and make communities stronger. I am grateful to music director Dr. Joel Panciera, Susan Panciera (organist), the Chancel Choir, and the Tulsa Symphony Orchestra musicians for all of their support and generosity of spirit. 

Wishing everyone a Merry Christmas! 

Music in the Advent and Christmas Season  




I am pleased to share two upcoming musical performances: 

The annual Advent Festival of Lessons and Carols will be held on Sunday, December 7th at 4 and 6 p.m.

This service is patterned after a similar one held at King’s College Chapel in Cambridge, England. Scriptures will be shared by readers of all ages, and those readings will be interspersed with hymns and carols accompanied by a chamber orchestra. Singers and instrumentalists will be led by Dr. Joel Panciera and Jose Luis Hernandez-Estrada. The rich acoustics produced by the long shape and marble surfaces of Great Hall create a sound much like that in the great cathedrals of England, where this service began. Those attending should arrive early as the hall fills quickly.

The Nineteenth Annual Natalie O. Warren Presentation of Handel’s Messiah will be held on Sunday, December 21st at 5 p.m.

Boston Avenue Church's Chancel Choir will join forces with members of the Tulsa Symphony Orchestra to perform George F. Handel's timeless masterpiece, Messiah. This concert performance of Messiah will include movements from all three parts of the oratorio. Singers and instrumentalists will be led by Dr. Joel Panciera and Jose Luis Hernandez-Estrada.

Both services and concert are free and open to the public.
Boston Avenue United Methodist Church
1301 S Boston Ave, Tulsa 74119 

Awaken the Dawn (Broadcast) 


 
Awaken the Dawn is the title of my latest piano solo composition. It was dedicated to the congregation of Boston Avenue United Methodist Church in Tulsa. This is the live broadcast that aired November 9th on KTUL-TV Channel 8.

Happy Thanksgiving! 

Professional updates 11/2014  


Two exciting professional updates: 

I am delighted to share news of my recent appointment as program director of Sistema Tulsa, a forthcoming El Sistema-inspired program for the city of Tulsa, Oklahoma. Sistema Tulsa is a visionary community-wide project of social change through music. Inspired by the educational philosophies of El Sistema in Venezuela, the program will grow and support children and youth musical ensembles that exemplify and nurture a culture of aspiration. In concert with Tulsa Public Schools and numerous community partners, the project will be hosted and led by the Boston Avenue United Methodist Church

have been accepted into the 2015 cohort of Leading Change in Education Systems, a professional program of the Harvard Graduate School of Education. The program examines the challenges of leading the development and implementation of effective policy and practice in order to provide quality education.

Album Release - Sounds Blooming  

My new piano solo album “Sounds Blooming” is now available via iTunes digital release. The recording was made in Boston’s WGBH studios and features an array of introspective and modernist works by John Cage, Claude Debussy, Gustav Mahler, and others.

My nuevo álbum de piano solista “Sounds Blooming” ya está disponible vía formato digital de iTunes. La grabación fue producida en los estudios de la WGBH en Boston y contiene una colección de obras modernistas e introspectivas de John Cage, Claude Debussy, Gustav Mahler, entre otros. 

https://itunes.apple.com/us/album/sounds-blooming/id939047043

El reto de aprender (y enseñar) a dirigir  

 

Los jóvenes aprenden de las orquestas en formación… 


Por José Luis Hernández-Estrada

Entre las responsabilidades que se me asignaron dentro de mi reciente visita al Sistema Nacional de Coros y Orquestas juveniles de Venezuela destacó la impartición de un taller para diez jóvenes directores orquestales con sede en el núcleo rural de Mamporal. El grupo estuvo compuesto por algunos integrantes ya con preparación y experiencia en la dirección orquestal. Y otras nuevas batutas con poca experiencia pero con amplia pericia en su instrumento musical. Además de trabajar dentro un plano teórico y artístico tuvimos también la oportunidad de reflexionar sobre ideas en torno a la concertación comunitaria y el liderazgo social. Vi en ellos a un grupo sólido con una hermosa vocación musical y de servicio.  

En Venezuela existe ya una gran escuela en torno a la materia. Basta revisar los éxitos internacionales de algunos de sus integrantes de mayor proyección: Dudamel, Matheuz, Paredes, entre otros. El trabajo de los pedagogos venezolanos iniciado por José Antonio Abreu y seguido con igual devoción por Teresa Hernández, Felipe Izcaray, Gregory Carreño, entre otros, ha cobrado particular trascendencia a raíz de los objetivos propuestos y metas alcanzadas. Se esta formando—por necesidad y convicción—una cantera importante de talentos que aspiren a cumplir con las expectativas de expansión del Sistema y masificación de su creciente excelencia artística. 
 
Habiendo casi una infinidad de orquestas con las cuales los estudiantes pueden practicar, los postulantes al podio comienzan desde muy temprana edad. Cosa que no sucede en ninguna otra parte del mundo. (Tan solo en los conservatorios y universidades norte americanas, los estudios formales de dirección orquestal no aparecen hasta el grado de maestría). En la gran mayoría de los casos estos nuevos talentos venezolanos surgen de las filas de las orquestas manifestando su liderazgo de manera natural—solicitando más responsabilidades, asimilando su arte con mayor profundidad, y comenzando a imaginar su relación para con sus compañeros dentro de una dinámica de acción social. Asimilar esta visión del director no solo como músico, si no como agente social, adquiere importancia dentro de la didáctica musical. 
 
Dice el maestro Abreu que para gestar un director debe existir una ambición de liderazgo acentuada por la humildad. Debe oír todo y oírlo bien. También debe de ser un autodidacta voraz. Debe de saber controlar el tempo. Y revelar sus errores como una experiencia viva que otorgue nuevas soluciones. El maestro mexicano Eduardo Mata concebía la dirección orquestal como un acto de creación—“La música no existe hasta que suena…es decir, hasta que el interprete la realiza en el tiempo.” Daniel Barenboim apunta hacia un universo pragmático al decir que la disciplina consiste primordialmente en “educar el oído.” Leonard Bernstein en uno de sus aforismos dionisíacos se refiere a que uno no debe hacer música, debe ser la música.
 
De vuelta a nuestro taller, asimilo el reto con alto compromiso, ¿Como se enseña a dirigir? Aún cuando existen textos académicos, análisis, y observaciones de expertos que nos muestran técnicas pedagógicas es difícil diseñar un plan académico que pueda ser aplicado a todos los alumnos por igual. La realidad es que cada futuro director es único y sus anheles son distintos. Cada uno se asoma al podio con su propia fuerza y pulso interior. Este se va perfeccionando con el tiempo, la experiencia, y el estudio profundo de las partituras (dentro de su contexto tanto histórico como estilístico). Para sentir la música hay que sentirse parte de la plasticidad del sonido. A medida que las armonías transcurren en el espacio-tiempo, el director debe de ser sensible a sus señales y permutas, moldeándolas con sus manos y su gesto. Y para lograr esa hazaña debe saber escuchar, que ineludiblemente es lo mas difícil de lograr. Todo gira en torno a la audición aguda y perspicaz. ¿Todo eso se puede enseñar?
 
Creo que en gran medida esto depende del alumno y su sensibilidad. Eso si, debe de haber logrado un alto nivel en su instrumento principal que le permita generar una estética sonora propia, también una actitud de servicio hacia la música, y un compromiso con la idea de que cómo director se tiene que ganar su oficio a través de la paciencia y la constancia. Más importante aún, generar e interiorizar (con el tiempo) ideas claras de lo que se quiere comunicar. Al finalizar el taller, una de mis alumnas me decía cuan difícil era todo eso. Nunca pensó que algo que pareciera ser tan fácil a la vista fuera tan complejo en la práctica. Habiendo escuchado su dilema, creo que logramos cumplir con el objetivo pedagógico que nos propusimos todos—el de reconocernos como un producto inacabado. “Es un proceso,” le dije. “Cada quien va encontrando el rumbo para alimentar la conciencia del líder que llevamos dentro.” 

Mahler en Mamporal  

Aún cuando el ensayo ha terminado, la música sigue sonando...


Eran las tres de la tarde en punto y comenzaba mi primer ensayo con la orquesta sinfónica de la juventud Barloventeña. En Mamporal de Tacarigua. Un poblado encumbrado entre cerros y pastizales verdes—aledaño al mar abierto. Muy cerca de la misma tierra que vio nacer al libertador Simón Bolívar hace poco más de doscientos años. Para llegar ahí desde Caracas hay que bajar hasta Guarenas, después a Guatire, y finalmente en el momento que el aire se siente más puro y limpio, doblas hacia un paraje rural que te lleva directo al pueblo. La casa de la orquesta, humilde, con acabados rústicos. Y como los ensayos se realizan en salones con suelo de barro y techos de lámina el calor es fuerte.                  

Justo sobre la hora un joven de mirada risueña con arco y violín en mano me pregunta, “¿Que vamos a estudiar hoy?”
 
“Mahler,” le respondí (con voz de asombro).
 
Si. Música de Gustav Mahler. La música de los paisajes coloridos e infinitos. La del amor y  la resurrección. La más compleja de todas. ¿Cuanto trabajo cuesta llegar a dominar tan imponentes partituras? Puede uno tardar una vida entera solo atreverse a dialogar con ese arte. Pero ahí en el recóndito pueblo, a pesar de las carencias, no hay nada que detenga el valor por enfrentarse a la magnitud de esos retos. El sacrificio de muchos para llegar ahí es enorme. Algunos que viven en caseríos tierra adentro hacen hasta dos horas solo para llegar al ensayo. Los maestros que los enseñan (muchos de ellos de su misma edad) lo hacen con una devoción y orgullo que anima el espíritu de lucha de todos los que comparten el núcleo musical.
 
Antes de proseguir con el relato tengo que confesar algo. Yo no creía que una orquesta alejada de la ciudad capital, con pocos maestros y recursos pudiera abordar un repertorio tan sofisticado. No es normal que una orquesta juvenil toque la Segunda Sinfonía de Mahler. Pero El Sistema nunca deja de sorprender. ¿Cuál es el secreto? Es la pregunta que hacen constantemente educadores, cultores, y embajadores de todo el mundo.
 
Siempre me ha llamado la atención el deseo por aprender entre los jóvenes músicos venezolanos. En los ensayos puedo ver que los músicos están siempre al filo de sus sillas listos para descifrar el gesto y recibir alguna nueva idea. En los pasillos los jóvenes te abordan constantemente para disipar dudas. Para un profesor no hay nada más grato que saber que la instrucción es bien recibida y muchas veces atesorada. ¿Que los motiva a querer aprender música tan religiosamente?
 
Creo que uno de los grandes logros del proyecto entre los jóvenes tiene que ver con lo que pudiéramos llamar la edificación de su espíritu humanístico. Me refiero a que la música que ellos tocan dentro del contexto social en el que se practica se vuelve mucho mas que un arte sui géneris. La experiencia de compartir las narrativas sonoras que evocan las partituras se vuelve una necesidad (a veces de carácter urgente) dentro su cotidianidad. Mas allá de adquirir una técnica o proeza musical, cada miembro de una orquesta vislumbra el punto de encuentro hacia la construcción de su ser interior. Es así como la orquesta en su conjunto se vuelve un engranaje de motivación idóneo porque a medida que transcurre el tiempo se llega un poco mas cerca a la perfección. Toda esa experiencia de lucha es transferible a múltiples dominios de acción dentro y fuera de la música. Esa es la base de la visión Abreuista al postular la formación de mejores seres humanos a través de la educación estética.
 
Dentro del transcurso del ensayo me viene a la mente todo esto. Y aprendo de los jóvenes que la oportunidad de hacer música es una experiencia que nos va transformado a todos a raíz de su pulso y el nuestro. Y pondero la idea de que si Gustav Mahler estuviera con nosotros diría que así había imaginado su música—con el tesón y alegría que le imprimen las orquestas del sistema venezolano. Al ver los semblantes radiantes de los noveles músicos comienzo a creer nuevamente en nuestra capacidad por alcanzar objetivos fantásticos. Me vuelvo más optimista sobre nuestro futuro. Y me llena el alma de una riqueza espiritual que me hace sentir libre y sereno. “Da capo, una vez más, con fuerza,” les digo. Vamos a conquistar el destino.
 
Caracas, Venezuela - Septiembre, 2014. 

Este texto es dedicado a mis amigos y colegas queridos de la FundaMusical Simón Bolívar. A los alumnos y maestros de Mamporal. A nuestra unión  y lazos de amistad. Gracias a todos. 
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